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Las mujeres en la lucha por la igualdad.

  • 8 mar 2016
  • 4 Min. de lectura

“EN TODO MOMENTO DE MI VIDA HAY UNA MUJER QUE ME LLEVA DE LA MANO EN LAS TINIEBLAS DE UNA REALIDAD QUE LAS MUJERES CONOCEN MEJOR QUE LOS HOMBRES Y EN LAS CUALES SE ORIENTAN MEJOR CON MENOS LUCES”

Inicio con esta frase de Gabriel García Márquez para conmemorar un año más el día internacional de la mujer. Un día que tiene mucho peso, un recorrido de largos años y una lucha de constante perseverancia.


Una lucha que con el pasar de los años ha progresado lentamente y no de manera permanente como debería de ser ,ya que mientras las sociedad avanza a ritmos acelerados, la vida de las mujeres se llena de nuevos retos y nosotras mismas debemos de buscar nuestras propias oportunidades, porque mientras en una parte del mundo se abre una nueva brecha, en otra las oportunidades son escasas o no existen.


La búsqueda hacia la igualdad de género integra al importante grupo de los objetivos del milenio y es un reto que debió haberse cumplido desde hace mucho tiempo. Las mujeres en busca de igualdad vienen de un recorrido bastante largo, y su historia no es tan fácil de contar porque en toda etapa hemos sido etiquetadas como inferiores, secundarias, sometidas, excluidas, hasta el día de hoy.


Si bien sabemos que desde la antigüedad ocupamos un rol inferior nunca nos preguntamos el porqué, no lo sabemos a ciencia cierta, y no vale la pena saberlo. Leyendo por ahí, se dice que desde la creación por haber sido la mujer, la que salió de la costilla de un hombre. Un argumento que no es válido para mi, al menos yo salí de una mujer y de una extraordinaria. Y si le echamos la culpa a Aristóteles que ejerció gran influencia en la Europa medieval, para este filósofo la mujer no era más que un hombre incompleto y débil, un defecto de la naturaleza. La mujer fue considerada como un ser sin terminar al que había que cuidar, proteger y guiar, lo que implicaba su sometimiento total al varón y su alejamiento de la vida pública, en la que no podía participar. Tanta influencia ejerció en las siguientes generaciones que ha llegado hasta la nuestra.


No importa de donde provenga el pensamiento misógino, lo importante es acabar con el y erradicarlo para crear sociedades iguales, sin los atavismos del ayer. Las organizaciones han dado grandes pasos en cuanto al establecimiento de los principios de igualdad pero no está del todo resuelto este problema, al contario se nos acusa de siempre estar a la defensiva, nos acusan los hombres de estar en su contra cuando no es así.


No se trata de ir en contra de los hombres, sino de estar a la par de ellos, que por condición de mujer no se nos niegue una oportunidad que ellos si puedan tener, es difícil de entender hasta para las propias mujeres en un acontecer donde el feminismo se ha radicalizado y poco a poco se desvía de su sentido inicial. Basta con saber que todos hemos nacido con las mismas capacidades y podemos emprender los mismos roles.


Hoy en día no importa cuántas leyes condenen la violencia hacia las mujeres o la discriminación, si no son implementados los valores necesarios a niños y niñas desde temprana edad con un enfoque de igualdad y reciprocidad, nunca se podra cambiar el panorama desfavorecedor hacia las mujeres.



Han habido demasiados avances, no lo podemos negar, las mujeres podemos ejercer puestos de poder y de cambio, podemos emprender, expresarnos, tenemos derechos. Eso lo vemos aquí muy cerca, nuestro entorno ha cambiado significativamente y nos sentimos seguras, pero que pasa más lejos, aun tenemos muchos problemas que resolver, aun existen niñas unidas en matrimonio a corta edad, sufriendo mutilación genital o siendo vendidas por ganado. Violadas en tiempo de guerra, violentadas dentro de sus hogares, escuchando faltas de respeto en las calles, explotadas sexualmente, analfabetas, sin ningún conocimiento sobre planificación familiar o en las peores condiciones de trabajo.


No podemos abogar por cambios sino los llevamos a la acción, se necesita de mucho esfuerzo para que las mujeres no seamos un montón de estadísticas negativas como hasta ahora, Por ejemplo, por cada 100 niños, solo 70 niñas cursan estudios terciarios en África subsahariana. Las mujeres conforman apenas un 30 por ciento de los investigadores en las ciencias naturales, las ingenierías yla tecnología, las ciencias médicas y de la salud, las ciencias agrarias, las ciencias sociales y las humanidades.


Las mujeres son vitales para una paz perdurable. Los estudios muestran que hay un 35 por ciento o más de probabilidades de alcanzar acuerdos de paz por 15 años cuando las mujeres participan en esos procesos. sin embargo todavia estan en gran medida ausentes en las negociaciones de paz.


Aun con sus esfuerzos, la brecha salarial de género todavía persiste para las mujeres en todos los ámbitos de la vida. En todo el mundo las mujeres ganan el 24 por ciento menos que los hombres. En materia de nacionalidad el progreso alcanzado es escaso. En más de 60 países, se niega a las mujeres a adquirir, cambiar o conservar su nacionalidad.


El desarrollo sostenible es un motor clave del empoderamiento económico de las mujeres. Sin embargo todavía hoy menos del 20 por ciento de los propietarios de tierras son mujeres. Las diferencias de género en el acceso a la tierra y a crédito restringen las oportunidades económicas de las agricultoras.


A escala mundial, mas de 700 millones de mujeres que viven actualmente, ya estaban casadas a la edad de 18 años. De ellas, 250 millones contrajeron matrimonio antes de los 15 años.


Aunque más de 140 países garantizan la igualdad de género en sus constituciones, las mujeres enfrentan desigualdades directas e indirectas a través de leyes, políticas, estereotipos y prácticas sociales. Nuestro propósito debe ser cambiar estas estadísticas, convertirlas en positivas, buscar la solución a todas estas situaciones que estamos dejando de lado, denunciar por aquellas que no tienen voz y seguir en la lucha por la igualdad.


¡FELIZ DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER!






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